• La envidia es muy mala..

    La envidia es muy mala
    No sé si me vais a creer pero no sé lo que es la envidia. Bueno, me refiero exclusivamente a la “envidia asquerosa” es decir, esa que reconcome por dentro y que te hace desear algo que posee el prójimo. Y además según veo en las pelis -las personas que la poseen tienen una cara de malo que no se puede aguantar, son muy desgraciadas y siempre al final acaban mal- y en los libros las describen con labios muy finos y mirada pérfida. De esa no tengo. Menos mal!

    Pero lo que es la “envidia sana”, ahhhhhhh, de esa sí que tengo y mucha. Tengo envidia a los que cogen un avión como si cogieran el bus de circunvalación, que es el que más me mola pues te da la vuelta a todo el centro y encima sentada cómodamente ves a fulanito, a menganito, aprovechas para hacer las llamadas pendientes y casi nunca va lleno, en fin que vas como una reina. También me causan envidia sanísima las personas que tienen una salud de hierro. Esas que nunca se marean, no les duele la cabeza, no tienen vértigos, esas que pueden ir por ejemplo a la Patagonia o Katmandú y que nunca piensan como yo: ¿y si me pongo mala en medio de ….dónde encuentro a un médico? Ah, qué envidia me dan!

    Pero lo que nunca creía en mi vida es que amigos queridos míos tuvieran envidia de algo que yo poseo.

    Os explico: Por una serie de circunstancias llamémosle “del corazón”, y no me refiero a amores y desamores, flirteos y coqueteos, aventuras y desventuras, noches de pasión, etc., sino simplemente a cosas más prosaicas como unas arritmias que me tenían frita (nada grave y con solución es decir, simplemente como en los coches, encontrar dónde se produce el fallo y dar allí mismo una descarguita y asunto solucionado,) pues repito a causa de esa incomodidad, me dio un doctor en una clínica muy conocida, una tarjeta VIP, por la importancia de precisamente cuando se produjera ir pitando a urgencias, enseñarla ipso facto e inmediatamente me harían electro en donde se reflejaría el punto exacto. La prontitud era fundamental pues una vez pasada la arritmia no se podía saber.

    El caso es que estando hace una semana en una cena con una docena de amigos y a la pregunta de uno de ellos de si ya estaba bien, se me ocurrió comentar que pronto estaría bien de mis acelerados “pumpumpumpummpummmmmm” del corazón que tanto me asustaban, pues poseía la TARJETA VIP de esa clínica. Y cuál fue mi sorpresa mayúscula cuando empezaron todos a protestar. Mi amigo Jaime echándome en cara que él que tenía dos bypass y era más “riesgoso” que yo y no se la habían dado y llevaba diez años con ese médico. Otro, Tony, me comentaba que cómo no se lo había dicho antes sabiendo que iba cada dos por tres por su hernia de hiato a la Clínica y se la hubiera sacado. Marga se quejó que sabiendo como sabía que tenía dos hijos pequeños “gemelos y además univitelinos” que se contagian el doble, o el triple, o cuádruple que los demás, y que se pasaba media vida en urgencias, tampoco se lo hubiera dicho y menos que no se la hubieran dado por su fidelidad y asiduidad. Anita me dijo textualmente “chica eso se avisa”. Y bueno yo perpleja pensando “Chicooooos que no es la VIP de la mejor discoteca de Palma, que es para ir a Urgenciaaaaaassssss!!!!”. Y os prometo que cuando nos despedimos alguno me dio el beso un poco forzado pues todavía estaba contrariado y por lo que veo muy envidioso, o como diría mi madre, “con mucha pelusa de que yo la tuviera y él no”.

    Así que por si las moscas, y viendo la catadura de envidia que tienen algunos de mis amigos (los quiero mucho pero lo cortés no quita lo valiente), Dios me libre de contarles la próxima vez que les vea, algo que les va a causar una envidia y un desazón considerable. Y es que esta misma mañana me han otorgado, dado, concedido, etcétera, etcétera la TARJETA VIP de mi farmacia de confianza. Son capaces de hasta morderme para quitármela!!!.


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