• Los desvelos de una madre moderna

    Un cisne cuidando a su polluelo
    Como hago cada día, después de desayunar he mirado el digital del periódico Última Hora, y entre las noticias no agradables, las tristes, las indignantes, las desgarradoras, etc, he encontrado una que me ha hecho al menos sonreír, quizás por el grado de ‘morro’ o ‘jeta’ que ha demostrado un alumno que se examinaba para la selectividad.

    En su examen de ‘Biología’, el aspirante ha llenado una página entera en catalán (espero que al menos no haya cometido faltas) explicando a los examinadores que, como la semana pasada tuvo que desplazarse a Valladolid a ver disputar un partido de una final de 2ª división de fútbol, y se jugaban la permanencia en dicha categoría, no había tenido tiempo de estudiar.

    Añade además, por si los examinadores tuvieran alguna duda de su veracidad, con pelos y señales los nombres de los otros equipos también a punto del descenso (Almería y Ponferradina), y otros datos relevantes sobre la necesidad de permanecer en un equipo con tantos años de pedigrí.

    Y la otra media hoja del examen la rellena diciendo que viendo que no ha podido estudiar, y como última alternativa ha estado rezando mucho a Dios, e incluso junto a su madre han ido a llevar un cirio a la Sang para que intercediera el Altísimo ante el Tribunal. 

    Y es que ya hasta me los imagino subiendo la cuesta que conduce a la Iglesia diciéndole la madre a su pequeñín: ‘no te preocupes, que ésto sí que no falla’.

    Termina el examinante, suplicando que comprendan por favor,  que la situación era lo tremendamente vital para no tener la cabeza más que para su querida permanencia del equipo. Al menos es un último intento de que tengan compasión y conmiseración hacia tan responsable deportista, que ‘da lo que haya que dar por su equipo hasta las últimas consecuencias’.

    Me tengo que enterar si le han puesto un cero como una catedral o si el esfuerzo del muchacho le ha servido para que alguien se apiade de él. Espero que tanta labia le sirva para al menos batir un record ‘guinness’ por ser el alumno más carota de la historia de los exámenes.

    Le diría yo al chiquillo que es más tonto que Abundio (ya os explicaré quién era Abundio en otra ocasión que venga a cuento) pues, o se ha pasado el curso sin dar un palo al agua, o podría al menos haber intentado salvar la situación, explicando cualquier otro tema de la misma asignatura aunque no fuera el que les preguntaban. Al menos suspendido, por despistadillo, pero con dignidad. E incluso igual rascaba algún puntillo. Podría ser.

    Tengo también que enterarme si este aspirante a pasar la selectividad fue el mismo al que se refería ayer el mismo periódico 'Ultima Hora', pero esta vez en papel, donde explicaban que un chico fue a la universidad a su examen de selectividad, en metro y acompañado de su madre. Al preguntarle el/la periodista a la progenitora el por qué de haberle acompañado, toda orgullosa dijo que lo había hecho para que no se pasara de parada y se quedó tan pancha. 

    Y es que la pobre si se descuida y le deja ir solito, igual se encuentra al chico metido en la Cartuja de Valldemossa, buscando de celda en celda cuál era la clase que le correspondía. Pobrecito angelito. Y qué madre más guay. 

    Espero que sea el mismo chico, el que reza con su madre a Dios para aprobar; el que va con ella a la Sang a llevar un cirio para que obre el milagro; y el que se deja acompañar a su examen de selectividad en el metro junto a todos sus compañeros que los pobres van solitos y desamparados. 

    Porque si son distintos y cunde el ejemplo, vaya clase de universitarios nos esperan.

    La pobre mamá lo que hubiera sufrido en mis tiempos, en donde yo iba a la misma universidad en una motocicleta con mi melena al viento, lloviendo o tronando, más feliz que unas pascuas y sin poder mandarle a mi madre mensajes tales como, ‘he llegado bien’, (con emoticono de sonrisa), o ‘acabo de terminar la clase de mates, ha sido difícil’, (con emoticono de lagrimita), ‘he comido en el bar un bocadillo de chorizo buenísimo’ (con emoticono que saca la lengua relamiéndose), y ‘mamá ya vuelvo a casa’ (con emoticono de bailando la jota y olé y seguido de un corazón rojo palpitante)’. 

    Así que si alguien se entera qué le ha pasado a tan agudo estudiante con su último intento de salvar el examen, que por favor me lo comunique pues estoy en vilo pensando en esas pobres madres que tanto sufren y se desvelan por tamaños angelitos. Es que tendrían que hacerles un monumento. Y es que madre no hay más que una, y hacerlos tontainas es muy pero que muy fácil!!.



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