• Y tú de mayor, ¿qué quieres ser?

    La otra noche aburrida de pasar de canal en canal, pues hay que ver la oferta televisiva, qué poca calidad tiene y que mala es, cuando haciendo zapping me paré en un reportaje sobre el futuro de los jóvenes.

    Preguntaban a niños pequeños, que estaban en la calle, en un parque, o a la salida de un colegio, Tú, cuando seas mayor, ¿qué quieres ser?

    Había contestaciones para todos los gustos, desde Médico cirujano del corazón para operar a niñitos malitos; Astronauta para llegar a Saturno; Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos, Científica, Actor de Cine, Bombera, Policía, futbolista como Ronaldo o Messi, (éstos abundaban entre los niños y niñas), etc, etc. Y así quedó la cosa, me fui a la cama y a leer y a ‘mormir’, como digo yo en broma.

    Al día siguiente me encontré con una de mis antiguas vecinas de cuando vivía en el centro histórico de Palma y la verdad es que nos dimos un buen abrazo pues hacía como más de diez años que no nos veíamos y nuestra relación vecinal fue magnífica.

    Me contó que vive como una reina (no me dijo eso, pues educada lo es un rato largo, pero lo deduje porque me explicó sus vacaciones en el chaletito pequeñín pero con vistas al mar; en el barquito para tomar el sol en la cubierta, y otras pequeñas escapaditas que hace cada año a lugares paradisiacos).

    Y me dijo que su profesión sigue siendo la que yo conocí, es decir: ‘tatuadora’ y que como fue de las primeras y por lo visto es de lo mejor, la llaman de todos lados, ya no sólo en las Islas o en España, sino de Alemania, Suecia, Italia, etc, y que tiene varios puntos en Europa donde tres o cuatro veces al mes se desplaza.  Y que hay colas de hasta incluso dos meses.

    La verdad es que los tatuajes que lleva en su cuerpo, (deben ocupar según me dijo un 50 por ciento) son verdaderas obras de arte, aunque me dé grima sólo de pensar en daño que debe hacer la agujita esa.

    Pero pensé…. Vaya!!!.  Y eso que cuando en la escalera me encontraba a su madre, la pobre me decía llorando…

    "Si sabes de un buen trabajo para mi hijita por favor, ayúdala pues se va a morir de hambre dibujando estrellitas, yins y yangs a porrillo, corazoncitos; y ‘nombres de amados y amadas’ en las pieles de melenuditos/as o rapaditos/as" (para ella los que se tatuaban tenían esa descripción física e inamovible).

    Yo le decía: ‘Pero mujer, si hasta Don Juan, el padre del Rey (en aquel entonces) lleva en su brazo uno precioso que da cuenta de su gran amor y aventuras por todos los mares del mundo’…. Pero ella, bajaba la cabeza y seguía peldañito a peldañito toda compungida.
    Así que al día siguiente en la playa, pensé: ‘Voy a hacer un estudio tatuajil’.  Qué mejor sitio que un lugar en donde la gente lleva casi lo mínimo que la decencia impone.

    Me puse de pie, metida en la orilla y mirando hacia la playa.  (Ese día no me acordé de coger el bañador faja, que estiliza un poco más mi figura, pero pensé…. ‘de perdidos al río’, ‘las hay mucho peores que yo, y así hago mi encuesta más desapercibida).

    Conclusión: de tres personas que entraban o se paseaban por la orilla, dos iban con algún tipo de tatuaje. Y algunos con tantísimos que me quedé alucinada.

    Y cuando recogía mis bártulos: toalla;  segunda toalla que me sirve de almohadoncito para el cuello; pinzas del pelo para no mojármelo, neverita con lo que queda de cola light y tuperware con frutita fresca; me dirijo hacia el coche, y otra vez el recuento….. Casi todos los extranjeros y extranjeras tatuadas en algún lugar de su cuerpo, o como he dicho antes, en muchísimos lugares, tantos que algunos no se veía casi ni un mísero trocito de piel.

    Así que ya veo el por qué mi amiga y antigua vecina, se puede permitir ese tren de vida.
    Su madre preocupada porque dejó los estudios y porque se dedicaba clandestinamente en su casa al oficio del tatuaje…y mírala ahora, con cola de espera. 

    Así que cuando leo en la prensa o veo en la tele tanto y tanto desperdicio en el campo científico, de personas que se han dedicado al estudio su juventud, con cientos y cientos de horas, para después estar sin trabajo.

    Cuando veo artistas de teatro, escritores, músicos, etc, que a duras penas pueden llegar a fin de mes pues es un trabajo muy gratificante para el que lo desarrolla, pero completamente frustrante a la hora de recibir emolumentos y reconocimientos.

    Pienso, entonces con mucha pena, en estos niños que aspiraban a esos trabajos donde igual, después de tanto esfuerzo y gasto para sus padres, se quedan a dos velas pues la investigación y el arte en nuestro país está bajo mínimos.

    Y lo comparo, no con mi amiga, que la pobre no para y va de un lado a otro, y tiene muy bien merecido su tren de vida.  Pues en la vida se ha espabilado como la que más.

    Me refiero exclusivamente a los parásitos de la tele, de los vagos de ‘gran hermano’ de los ‘sálvames’, de los reality shows, de las ‘islas de hacer el zulú’, y todos esos programas de vergüenza, en donde lo que prima son los musculitos o sacar las miserias, no sólo suyas, sino de sus ex, sus amigos, sus padres, hermanos, vecinos, etc. y por lo que según dicen cobran un potosí por su ‘cara bonita’.

    Esos sí que llevan un tren de vida injusto, sin necesidad de haber cogido un libro en la vida, ni haberse formado, ni nada de nada, y encima, y eso es lo que más pena me da, baten récords de audiencia en la tele.

    Qué penita, penita, pena.




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