• Amar en tiempos punto com

    Reciclaje subterráneo Palma
    Las ciencias avanzan que es una barbaridad y no digamos las ciencias tecnológicas. Ahora oyes un “cling” (ese es mi caso, pero dependiendo del gusto de cada uno, también puede ser un silbidito, un susurro, una campana, un “guau”, un “miau”, un redoble de tambor,  etc.) y coges el móvil ipso facto y ahí está el “WhatsApp”; ves que es de tu chico, lo abres ilusionadísima y allí te encuentras que pone kdms?, (quedamos?, lo traduzco única y exclusivamente porque aunque parezca mentira tengo amigos que no tienen whastsApp y sólo los mensajes tradicionales esos tan aburridos del sobrecito blanco) y tú inmediatamente dejas lo que sea para reenviarle otro que simplemente hay una carita sonriente, (entiéndase emoticono, el primero a la izquierda de la primera fila) que quiere evidentemente decir que sí, que sí quieres quedar y que estás contentísima.

    A continuación otro “cling” de tu chico, que te pone, 2. OK?. Y a ti te va perfecta esa hora.Así que contestas con otra carita, en este caso con el emoticono sonriente con la lengua fuera (entiéndase, el de la carita que se está relamiendo, es decir de la fila quinta el séptimo empezando por la izquierda) y una interrogación, es decir, ¿dónde puñetas quedamos?  Y te responde con el emoticono del angelito de cara gorda, oséase, dos filas más abajo del anterior y un puesto más a la derecha. Y claro, ya sé que hemos quedado en “El Ángel”, el nuevo restaurante de moda que está superguay del paraguay.

    No me diréis que estas modernidades no son prácticas. Hay que ver lo que se ahorra uno. 

    Y no digamos en fiestas, santos, cumpleaños y San Valentines o Navidades. 

    Sin ir más lejos hoy en mi pelu una chica estaba contentísima pues era su cumple y su recién marido (por lo visto según ha detallado se habían casado en primavera) le había regalado una docena de rosas. 

    Todas la hemos felicitado muy educadamente y ella, la cumpleañera, nos ha querido enseñar las rosas. Ahí estaban doce rosas rojas (emoticono situado en la fila novena el cuarto empezando por la izquierda del grupo de “animales y plantas” y repetido doce veces consecutivas), decorando maravillosamente ese whastsapp que firmaba “tqmm” (deduzco que significaba, “te quiero muchísimo”, pero por discreción y prudencia no me atreví a preguntar).

    Y qué me decís de mi amiga Marga que el día de San Valentín estaba orgullosísima porque su novio le había regalado un corazón que palpitaba. Yo no entendí nada hasta que me enseñó en su móvil un corazón inmenso que hacía “pumpumpum” al mismo tiempo que latía (este emoticono es muy muy importante y tiene su miga: es el que está en la fila 22 el segundo empezando por la derecha pero por lo visto para que palpite hay que enviarlo sólo, pues si se envía con algo más, el corazón ya deja de funcionar, ¡ojo al dato!).

    Yo por si acaso lo memoricé lo mejor que pude (coordenadas inclusive), pues no me voy a quedar “si se tercia la ocasión” sin sorprender a mi pareja con tan elaborado, romántico, generoso e inmejorable gesto de amor. De amor punto com, por supuesto.
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