• Ya pasó la Navidad, los Reyes y el roscón….ufff!!!



    Bueno, pues eso, que ya empezamos una semana llamémosle ‘normal’. Y eso que este año las Fiestas no han caído en mitad de semana, o jueves o cualquier día que dé lugar a más que un puente, un acueducto grandioso.

    Se me han pasado deprisa, gracias entre otras cosas, al trabajo, a que este año no he sido la encargada de los ‘eventos’ y por supuesto a mi familia y amigos, que no me han faltado para nada.

    Yo soy de los Reyes Magos, así que Papá Noel no me ha traído nada. Lo entiendo y es justo, pues ni creo en él, ni le escribo ni me acuerdo para nada de ese ser gordinflón y gracioso que va con sus nueve renos, que el más conocido se llama ‘Rodolfo’, pero ¿a qué no sabéis los nombres de los otros ocho? Os los digo: Donner, Blitzen Vixen, Cupid, Comet, Dasher y Dancer y Prancer.

    Yo creo que entre mi inglés y el acordarme de los nombres, algo me tenían que haber traído, pero no. Lo justo es lo justo y si no creo en él, me lo tengo merecido.

    Pero sí creo en los Reyes Magos, y además les escribo carta. Pero no carta virtual. Carta con papel, con boli y con sobre y con un título bien grande que pone ‘Para sus Majestades los Reyes Magos’. Y como cada año no me fallan.

    De pequeña sólo recuerdo que mi madre nos llevara una vez a ver la cabalgata, y eso fue fruto de la decepción que nos llevamos cuando mi quinto hermano fue a abrazar al Rey Baltasar y le dio un beso sonoro y se quedó mi hermano con todos los morros y parte de los mofletes negros, y Baltasar más descolorido en la cara que un rostro pálido.

    Allí tuvimos nuestras dudas, y mi madre nos explicó que los Reyes que vimos eran una representación de los de verdad, que aunque Magos, no podían estar en todos lados. Y coló, al menos a mi gemela y a mí que éramos más ingenuas que toda una manada de ovejas caminando directas al matadero.

    Pero este año me apetecía ver la Cabalgata in situ. Así que me fui con mi gemela y nos instalamos en pleno Paseo Mallorca y allí pasó Melchor, Gaspar y Baltasar. Y de repente nos vimos las dos saludando a los Reyes cual niños pequeños. Eso sí, sin niños y ni siquiera sin el globito ese que tanta ilusión me hacía. Ese que este año he visto por miles, lleno de lucecitas y altísimos y transparentes. Tanto que estuve a punto de auto comprarme uno, pero después nos íbamos de cena y sin llevar niño… ¿qué pintaba yo con un globo?

    Total que a la mañana siguiente llegaron los Reyes y me han traído cosas muy bonitas. Entre ellas un marco con una foto de esas que te hacen sonreír a pesar de la añoranza, pero que transmiten positivismo y que la vida sigue.

    Y bueno, que esta entrada sólo es para desearos a todos, un año lleno de cosas bonitas y que, si hay algún obstáculo por en medio, lo podamos todos saltar y seguir adelante.

    Y para terminar ya, la pregunta del millón, y por favor os ruego que seáis sinceros conmigo.

     ¿Me podéis decir cuántos videos os han mandado por WhatsApp estas Navidades y este Año Nuevo?

    Yo hoy, que la tarde ha sido un poco tontorrona, me he dedicado a contarlos en la sección de ‘Galería’, ‘Videos’ en mi móvil. Y concretamente yo he recibido estas fiestas 148 vídeos. De los cuales hay 6 iguales, que me envían la ‘primera flor de Nochebuena’; 12, también iguales, en donde se me renueva ‘la amistad para el año que viene’. 8 de los Tenores (el mismo de Feliz Navidad que tan bonito es y que lo he puesto muchas veces mientras preparaba la cena); 5 iguales de un precioso ramo de uvas bien verdes; y 20 casi iguales de uno para mí el más original que es un reloj que va dejando atrás el año 2017 con sus manecillas y que cuando empieza el 2018 te empieza a desear cada mes, todas las cosas mejores que puedes desear.

    La verdad es que es muy pero que muy original y lo gracioso es que lo he recibido hasta en cuatro idiomas: castellano, inglés, catalán y hasta en alemán (una amiga suiza).

    Pero os tengo que confesar una cosa. No los he mirado todos. Algunos los he abierto y cuando han pasado veinte segundos los he dejado y, viendo de qué iban, he contestado ‘qué bonito’….’gracias’ o un emoticono de un beso o unos aplausos.

    Pero es que ¡hay alguien que tenga tiempo de abrirlos todos? Yo desde luego no. Qué más quisiera. Hasta me mandaron uno de casi cinco minutos!!!

    Así que, por favor, os doy gracias a todos y todas y os pido disculpas si no he abierto los 148 en su totalidad. No ha sido por falta de cariño, como diría la famosa canción.

    Pero me gustaría que, si a alguien le pasa lo mismo, por favor me haga un pequeño comentario para que se me quiten esos pequeños, pequeñitos remordimientos que tengo, de no haber sido capaz de organizarme bien para abrirlos todos. Incluso alguno lo recibí cuando sonaban las campanadas (por cierto en mi bol de uvas venían 15, pero yo disciplinada sólo me comí mis doce).

    Suerte de que eran pequeñitas, peladas y sin pepitas: gracias mi querida Ana.

    FELIZ 2018 con todo, todo, todo mi cariño!!!!
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